miércoles, 19 de julio de 2017

MUESTRAS para las VACACIONES del MUSEO del HUMOR






El Museo del Humor, en conjunto con el Museo del Dibujo y la Ilustración ofrece para las vacaciones de invierno un total de 5 muestras diferentes, 2 en su sede de Puerto Madero y 3 fuera de sede:

MUESTRAS en SEDE




REVISTAS BILLIKEN, PATORUZITO y ANTEOJITO: Selección de Portadas

Se exhiben originales y reproducciones de tapas de las emblemáticas revistas infantiles que lideraron el sector en la segunda mitad del siglo XX.

Más información : MUSEO del HUMOR , INFOMUDI.

Se complementa con un espacio para que dibujen los chicos y el microcine con cortos de Mafalda.








RefugiARTE

Se trata de una serie de ilustraciones de más de veinte artistas latinoamericanos que dan testimonio de la odisea que viven las personas al huir de la guerra y de la violencia. Realizada por el Museo de los Niños Abasto junto al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Más información : MUSEO del HUMOR , INFOMUDI.





MUESTRAS fuera de SEDE






QUINO, VACACIONES con MAFALDA
En la Alianza Francesa de Palermo.

Una vez más Quino nos brinda a Mafalda y sus entrañables amigos. Esta vez en la Alianza Francesa para compartir unas vacaciones de invierno en familia. Grandes y chicos podrán disfrutar de sus tiras gráficas y sus dibujos animados.


Más información : MUSEO del HUMOR , INFOMUDI.

Se complementa con diferentes espacios donde jugar, leer y dibujar.







De la RADIO a la TELEVISION
En la Televisión Pública 

Más de sesenta caricaturas e historietas que reflejan el traspaso de los recordados ídolos de la radiofonía argentina al más popular de los medios de comunicación del siglo XX: la televisión.

Más información : MUSEO del HUMOR , INFOMUDI.







VAMOS a VER COMO ES...HOMENAJE a MARIA ELENA WALSH
En el Museo Castagnino de Mar del Plata 
 
A través de las obras de 24 ilustradores se realiza un homenaje a una de las más importantes creadoras de la Argentina. Su literatura, sus canciones y su agudo sentido crítico de la realidad han tenido como destinatarios tanto a los niños como a los adultos, manteniendo la totalidad de su obra un nivel de calidad artística sin parangón.

Más información : MUSEO del HUMOR , INFOMUDI

Desde el lunes 17 al sábado 29 de julio están previstas diferentes actividades complementarias que incluyen Talleres, Visitas Guiadas y Obras de Teatro















martes, 18 de julio de 2017

Revistas BILLIKEN, PATORUZITO y ANTEOJITO en el MUSEO del HUMOR






En el Museo del Humor se está desarrollando la muestra Revistas Billiken,Patoruzito y Anteojito: selección de tapas, donde se exhiben originales y reproducciones de tapas de las emblemáticas revistas infantiles que lideraron el sector en la segunda mitad del siglo XX.





A través de los personajes ideados por Lino Palacio, Dante Quinterno y Manuel García Ferré recordarmos algunas de las costumbres e intereses de la infancia argentina de esa época.






Revista Billiken

Fue creada por el periodista uruguayo Constancio C. Vigil y su primer número apareció el 17 de noviembre de 1919, editado por la Editorial Atlántida.
A partir de 1943 y hasta los años ´70, el dibujante Lino Palacio fue el encargado de realizar sus tapas, estimándose que creó alrededor de 1500.

En una edición de homenaje a Billiken, la escritora Beatriz Ferro opinaba sobre el trabajo del ilustrador: "Combinaba humor, picardía y ternura y supo interpretar como pocos el mundo de los chicos. Sus imágenes se convirtieron en un recuerdo perdurable de una generación de lectores."
Además Lino Palacio fue el creador de personajes memorables como Ramona, Cicuta, Avivato, Doña Tremebunda y Don Fulgencio, entre otros. Bajo el seudónimo de Flax realizó sus dibujos políticos, los de la 2da. Guerra Mundial durante su transcurso y luego los dedicados a la política local.

En el año 1979 el propio artista dijo: “Usé ese seudónimo porque parecía una contradicción que un dibujante que hacía temas de guerra al mismo tiempo hiciera cosas para chicos en Billiken.” Y agregó  Cuando empecé a dibujarlas, las tapas fueron un éxito. Recibía centenares de cartas, de maestros y alumnos de todo el país. Dejar de hacerlas fue una de las cosas que más lamenté en mi vida. Hoy me encantaría hacerlas de nuevo."





Revista Patoruzito
La Revista Patoruzito apareció a partir de 1945 y era un semanario de historietas editado por la Editorial Dante Quinterno. Hasta 1962 fue un semanario y en general, todas las historias de la revista concluían con el inevitable "continuará", que trasladaba la acción hasta la semana siguiente.

Por ella desfilaron emblemáticas historietas como Vito Nervio, Hernán el Corsario, Rip Kirby, Langostino y su lancha Corina, Flash Gordon, Capitán Marvel, Fierro a Fierro, Cisco Kid y muchas otras.

También se lucieron dibujantes locales como José Luis Salinas, Eduardo Ferro, Dante Quinterno, Emilio Cortinas, Raúl Roux, Oscar Blotta , Carlos Clemen ó Alberto Breccia; y extranjeros como Alex Raymond, Dino Battaglia, Ray Bailey ó Joao Mottini.

La mayoría de las tapas expuestas, todas con los personajes de Patoruzito e Isidorito y correspondientes al período 1945/1957,  fueron bocetadas al lápiz por Tulio Lovato, pasadas a tinta por Jaime Romeu y coloreadas por Guillermo Roux, sobre una creación de Dante Quinterno.





Revista Anteojito

El 8 de octubre de 1964, ve la luz en los kioscos la revista Anteojito, dirigida a los niños en edad escolar, fue lider en el mercado editorial durante 37 años ininterrumpidos, hasta diciembre de 2001.

Manuel García Ferré se asocia con el empresario Julio Korn para editar esta revista, que alcanza una tirada semanal de 700.000 ejemplares. La revista ofrecía a sus lectores una equilibrada mezcla de material escolar, entretenimientos e historietas.

En sus páginas se publicaron muchas historietas inolvidables como “Las Aventuras de Pi-Pío” de García Ferré; “La Familia Telerín”, “Pelopincho y Cachirula” de Fola; “Rinkel el Ballenero” de Tulio Lovato,  “La Vaca Aurora” de Mirco Repetto; “Tintín” de Hergé y “Sonomán” de Oswal.

Entre sus muchos colaboradores podemos nombrar a Jorge de los Ríos, Juan Arancio, Quique Alcatena, José Luis Salinas, Clemente Montag, Lino Palacio, Goyo Mazzeo, Hernán Rapela y Bernabó.

Otro gran atractivo de la revista eran sus colecciones de figuritas, sorpresas y material escolar que traía número a número. El área educativa siempre fue de gran importancia para García Ferré, sus publicaciones han estado siempre a la vanguardia en lo tecnológico y educacional.













lunes, 17 de julio de 2017

NOVEDADES del DIBUJO y la ILUSTRACION (Nº 156)





A los 83 años falleció el artista mexicano José Luis Cuevas. Fué pintor, escritor y escultor, pero fundamentalmente dibujante, grabador e ilustrador vanguardista. Así lo relató B B C . Completamos la información con un enlace a su SITIO WEB y a su biografía en WIKIPEDIA.








Antonio Rodríguez García es un dibujante mexicano que acaba de obtener el Primer Premio en el Concurso Internacional de Humor Gráfico  Libertad de Expresión, realizado en Noruega. Francisco Puñal Suárez realizó una nota al respecto para MUNDIARIO.









También Francisco nos acerca un PDF de STUDIO ANDROMEDA, con un detalle de lo acontecido en la XXV Rassegna Internazionale di Satira e Umorismo "Citta di Trento" y las obras para votar por internet en el 9no. Salón de Humor MEDPLAN (Brasil), sobre el tema de la pareja.






A través del comic guionistas e ilustradores atraen a nuevos lectores de clásicos de las letras latinoamericanas, como Borges, Cortázar, Rulfo, García Márquez y Vargas Llosa, según se analiza en CONFABULARIO










En el Espacio de Arte del Banco Ciudad se está desarrollando la muestra Un Artista Cimarrón, de Eduardo Iglesias Brickles, creador de los "xilograbados", según nos informa ARTEonLINE. Sus antecedentes se aprecian en su PAGINA WEB y en GOOGLE encontramos parte de su obra.









Doce editoriales independientes barcelonesas han creado la Asociación Libro Album, con el objetivo de dar visibilidad social al libro álbum e incentivar su uso en escuelas e institutos, según nos informa BIBLIOGTECARIOS.











En un artículo de YOROKOBU se analiza la censura que en diferentes épocas y países se realizó sobre dibujos animados destinados a los niños, por razones políticas o sociales.








Ediciones de la Flor acaba de editar El Poeta Asesinado de Guillaume Apollinaire, llevada al formato de novela gráfica por el exitoso dibujante y animador argentino, radicado en Londres, Oscar Grillo. La edición cuenta con sendos prólogos de Joan Manuel Serrat y Juan Sasturain y ha sido analizada por LA NACION y CULTURAMAS. Completamos con la biografía del ilustrador en WIKIPEDIA y un ENLACE a su original blog donde habitualmente realiza un dibujo, acompañado con una melodía.









En la Galería Nora Fisch, de Buenos Aires, se están desarrollando simultaneamente dos muestras: Una de ellas Joven con Trenzas, presenta la obra reciente de Juan Tessi y la otra Vigo Editor, presenta al pionero de arte conceptual y postal argentino, Edgardo Antonio Vigo , en su rol de compilador y editor. Más información nos proporcionan ARTEonLINE. Los antecedentes de Juan Tessi los obtenemos en la página de la GALERIA y los de Edgardo Vigo en WIKIPEDIA.














domingo, 16 de julio de 2017

RefugiARTE en el MUSEO del HUMOR






En el Museo del Humor se está presentando la muestra RefugiARTE, realizada por el Museo de los Niños Abasto junto al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Se trata de una serie de ilustraciones de más de veinte artistas latinoamericanos que dan testimonio de la odisea que viven las personas al huir de la guerra y de la violencia. Se exhiben obras de Pablo Bernasconi (Argentina), Jean Galvao (Brasil), Milo Lockett (Argentina), Florencia Lastreto (Uruguay), Anabella González (Argentina), Bonil (Ecuador) y otros importantes artistas latinoamericanos.





La muestra da cuenta de la necesidad de protección de las personas refugiadas y desplazadas e invita a las familias a tomar conciencia de esta problemática a través del arte y actividades educativas. Es una oportunidad de afianzar juntos la solidaridad y la conciencia sobre la situación de los refugiados del mundo!


El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), creado en 1950, brinda ayuda y protección a los refugiados y tiene como misión buscar soluciones a su situación. Su presencia en más de 125 países salvaguarda los derechos y el bienestar de los refugiados, apátridas, desplazados internos y solicitantes de asilo. En reconocimiento a su labor, ACNUR recibió el Premio Nobel de la Paz en 1954 y en 1981. La Oficina Regional de ACNUR para el Sur de América Latina tiene presencia ininterrumpida en la región desde 1965. Actualmente, cubre Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay, países que albergan alrededor de 10.000 refugiados.





Por su parte el Museo de los Niños Abasto es un museo interactivo que recrea los espacios de una ciudad donde los chicos pueden jugar a ser albañiles, médicos, camarógrafos, marineros, padres, artistas, entre otros de los tantos roles que se presentan en la vida urbana y propone un espacio enriquecedor y alternativo de encuentro que integra juego, movimiento, percepción, comprensión y expresión, incentivando la curiosidad, el interés por el conocer y la imaginación desde una mirada transformadora.




Mayor información obtenemos en la página oficial del MUSEOdelHUMOR y en un artículo del diario CLARIN realizado cuando la muestra estuvo expuesta en el Museo de los Niños Abasto. Completamos con un video de AGENCIA EFE , cuando la muestra pasó por Montevideo y otros dos explicativos sobre la función de ACNUR, uno de la propia AGENCIA y otro de HuffPOST.












miércoles, 12 de julio de 2017

A los 94 años falleció LANDRU: Opiniones de sus colegas







El pasado jueves falleció a los 94 años el humorista gráfico Juan Carlos Colombres (Landrú). Elegimos reproducir las semblanzas que sobre él realizaron 6 colegas, humoristas gráficos y periodistas. En este enlace del diario CLARIN tenemos una galería de sus trabajos.




Horacio Altuna
Una crítica social afilada, pero amable

Cuando alguien fallece se suele hablar bien de la persona, pero realmente lo más llamativo de la personalidad de Landrú era su extrema cordialidad: con todas las letras era un caballero, amabilísimo con todos. Su cercanía, su manera de tratarme eran de igual a igual, sin diferencias en el trato. Cuando lo conocí en Clarín, en 1975 (yo comenzaba con la tira El loco Chávez), ya era una referencia absoluta, un prócer del humor.

Me acuerdo de que de mis dibujos le gustaban las chicas, como a tantos otros... Pero cuando lo decía no se ponía en la posición de un adolescente o de un señor desubicado. Siempre correcto, él me decía que le gustaban las chicas.

Este mismo aspecto está en su humor, con esos rasgos surrealistas. Al mismo tiempo que hacía una crítica social afilada, era claramente amable. Por ejemplo, el señor Cateura -uno de sus personajes más famosos- criticaba a la clase alta, pero utilizaba un trazo tan irónico que te hacía simplemente sonreír. El dibujo nunca era un ataque, aunque hubiera una crítica velada a ciertas costumbres y modismos.

Landrú tiñó toda la década del 60. Eran épocas de cambios de Gobierno. Por ejemplo, no se podía decir “Perón” ni criticar a Onganía. Pero él lo hacía, de algún modo lograba expresarse. No era una crítica feroz, pero conseguía poner en su humor lo que no se podía decir. Cuando hacía a Onganía como la morsa, todo el mundo sabía a quién se refería. Y sin nombrarlo, Perón era nombrado.
Además de Tía Vicenta, me acuerdo de la revista “4 patas”, una publicación que duró apenas cuatro números por ser demasiado fuerte para esos años. Esos espacios críticos se nutrieron de gente como Landrú.

Su lugar queda vacante. Siempre fue diferente y, desde mi punto de vista, no hay nadie que haya seguido su línea. Además, hoy el humor es distinto. La ingenuidad y la sutileza de Landrú contrastan con el estilo actual, más directo y frontal. Es difícil saber qué diría sobre la realidad argentina, hoy presentada como una separación entre dos sectores que parecen irreconciliables. Sé que podría hacerlo, que podría representarlo. Lo imagino muy bien, pero no sé si Landrú elegiría hablar de la grieta.





Fernando Sendra 
Un estilo de niño travieso y una pasión por temas adultos

No sé de qué año estoy hablando. Puede ser 1958 o 1960. Yo tenía 11 años, más o menos, y me encantaba el humor, pero a Landrú no lo entendía, simplemente porque no entendía a la política. Landrú era para mis tíos y yo quería pertenecer a la mesa de los grandes, ser cómplice de los cómplices, y así fue que en un esfuerzo que seguramente influyó para el resto de mi vida comencé a estudiarlo como quien tiene un propósito. Pronto empezaron a incorporarse en mí las caricaturas de Frondizi, del almirante Rojas, de Perette, de Alsogaray, de Perón, de Aramburu, y de gente que no conocía pero que aprendí a identificar gracias a él.

Landrú es muy Landrú; nunca supe a quién se asemeja con ese estilo de niño travieso que parece haber dibujado a las apuradas en las paredes, y esa pasión de adulto por temas adultos que contrastan tan bien con su grafismo. Sus señoras bienudas, con anteojos que atrasaban un siglo; sus gatitos, testigos casi siempre mudos de los disparates que nos transcurrían a los argentinos; sus catálogos de gente mersa, que desesperaban a los que eran incluidos y los hacía más mersas todavía.

Sus chistes de una inmensa sencillez de lectura pero que ocultaban varias capas geológicas de reflexiones y de posibles interpretaciones y ese ingreso intempestivo que tenían junto a la noticia en el diario, lo convirtió en el punto de ingreso imprescindible para muchas de las noticias que tal vez uno no hubiera seguido de no ser por Landrú, que funcionaba como la bisagra posible entre esa realidad cruda y la necesaria mano tendida del humor, para animarse a una lectura más profunda de la noticia. Y Landrú tuvo sus revistas, que fueron éxito en un país donde su nombre era y es una marca.

Hoy tal vez, no lo sé, haya fallecido Juan Carlos Colombres. Landrú sigue ahí, mirándonos, buscándole la vuelta a la realidad para que sea digerible y, como siempre, saludando con su impecable estampa de auténtico dandy, esperando que uno le pregunte: “¿Qué tal, maestro?”, para responder “¡Fantástico!”, porque seguramente le iba fantástico… Pero, sobre todo, porque nos hizo sentir fantástico.





Rolando Hanglin  
El campeonato argentino de reblandecidos

Fui admirador y cholulo absoluto de Tía Vicenta. Cuando fui corriendo a comprar el número uno de la revista, ya era seguidor de Landrú. Lo conocí bastante, además de que trabajamos juntos. Admiré todos sus personajes, como el señor Porcel, un ícono de su humor absurdo y magnífico. Porcel iba a la boletería del cine a pedir entradas para el teatro, y así iniciaba un despelote, una situación de gran confusión.

Landrú era único en su estilo, realmente no había nada parecido, nadie con esa gracia. Nada parecido a la familia Cateura. Por ejemplo, el padre le pegaba un garrotazo, un puntapié en la encía a su hijo, mientras le decía: “Tenés que estudiar latín para ser un carnicero como tu padre”.
También María Belén y Alejandra, las chicas de Barrio Norte, fueron otro memorable éxito. En una página de Tía Vicenta podía transcurrir un “Campeonato argentino de reblandecidos” (el “rebland club”) o uno “de mersas”. Quizás hubiera cuatrocientos candidatos y el propio Landrú designaba los ganadores (los “mersones”) a dedo. Luego explicaba el porqué de cada caso. La “mersa” era la muchachada. Lo ordinario. Todos sus personajes rescatan algo de él.

Una vez me reprochó que le copiara la palabra “trácate”. La usaba mi mujer y un grupo de amigos, pero es cierto que él la había impuesto. Su reproche, sin embargo, fue de una dulzura y señorío extraordinarios. Era incapaz de ofender a nadie, incluso lograba caricaturizar sin ofender. Y eso que le puso "la tortuga" a Illia, "la jirafa" a Frondizi y "la morsa" a Onganía. Se divertía con la gente. Nunca lo escuché decir una mala palabra. Su humor era sano, ingenuo y surrealista.

La elegancia de Landrú quizás tuviera que ver con su origen, en una familia “bien” de Tucumán, pero él se divertía tanto con los mersas como con los “bienudos”. Hoy esto no existe. Por un lado, porque esa distinción está en tren de desaparecer: todos hablan igual, se visten igual, usan el mismo jean y las mismas zapatillas. Las clases se copian unas a otras. Pero, además, porque el humor tiende a la grosería, a la obscenidad, a la palabrota.

Landrú era un amante de observar el costumbrismo, las tendencias, las modas. La política mucho no le interesaba, pero creo que si tuviera que representar la Argentina contemporánea dibujaría un mamarracho.

 
Rosendo Fraga

Un estilo de la Argentina que pudo haber sido

El análisis político rescata cada vez más las experiencias democráticas frustradas de Frondizi e Illia. Fue un período de mayor libertad, tanto política como cultural, respecto a la década precedente dominada por el primer peronismo, la reacción de la Revolución Libertadora y el ciclo de mayor autoritarismo que se inicia a partir del golpe militar de 1966.

Parafraseando al historiador Eric Hobsbawn, podríamos hoy hablar de una década corta entre 1958 y 1966, la cual mostró una Argentina que buscó el reestablecimiento de la democracia con fuertes limitaciones -como la proscripción del peronismo- y tuvo una vida cultural libre y vigorosa. Quizás esos ocho años pueden representar el período de mayor libertad relativa entre el golpe de 1930 y el reestablecimiento de la democracia, en 1983. En este contexto, las caricaturas de Landrú, y su revista Tía Vicenta, adquieren mayor popularidad.

En aquellos años, la discusión política era central y cotidiana y la materia prima de sus dibujos eran sus personajes, a los cuales presentaba con una ironía benevolente y alegre. Los cambios culturales y sociales también estaban presentes, como un telón de fondo sobre el cual se dibujaba la política. Sabía captar con acierto y agudeza lo que sucedía en una clase media ávida de experiencias nuevas y muy abierta a recibirlas. Las caricaturas de Landrú acompañaron los cambios relevantes en la vida social, riéndose del pasado. Utilizaba formas de la Argentina vieja para revelar la nueva.

La clausura de Tía Vicenta en los comienzos del gobierno de facto de Juan Carlos Onganía fue un hecho político que simbolizó el fin ciclo de esa década corta que, entre 1958 y 1966, intento sin éxito la búsqueda de un cauce democrático y mostró mayor tolerancia, tanto de los tiempos previos como los posteriores. Es que el intento se había frustrado y ello terminó también con uno de sus símbolos más representativos en lo político y cultural. Landrú dibujó antes y después de la mencionada "década corta", pero en esos ocho años está el contexto y el sentido de su obra.

Juan Carlos Colombres representó acabadamente el significado de una Argentina que pudo ser.



Liniers

Cuando era chico y veía los dibujos de Landrú siempre me llamaban la atención. ¿Por qué dibuja así?, me preguntaba. Eran raros, con narices demasiado grandes, patas demasiado cortitas ¡Eran absurdos!. Este señor no sabe dibujar, quizás pensé. Unos años más tarde entendí: Landrú dibujaba gracioso. Y dibujar gracioso es algo que se ve mucho menos que dibujar bien. ¿Por qué dibujaba gracioso? Porque pensaba gracioso. Y el maestro decidió aplicar sus superpoderes a nuestra sociedad, a nuestros políticos, a nuestros famosos. El absurdo se combate con el absurdo, habrá pensado.

A mis tempranos 20 años, y gracias a un amigo emparentado con el maestro, entrevisté a Landrú para una revista universitaria. Repasamos toda su carrera, fue muy generoso con sus recomendaciones, con su tiempo. Recuerdo que me dijo que cuando firmaba "J. C. Colombres" sus chistes, nadie se acordaba de quién era, pero cuando empezó a firmar Landrú, como el asesino francés, eso cambió. Yo por esos tiempos empezaba a hacer mis primeros chistes... "A lo mejor si los firmo «Liniers»"... pensé.




Tute

Landrú ha sido uno de los grandes maestros del humor gráfico nacional y el precursor de la vanguardia del humor político de la década del 50. De su revista Tía Vicenta salieron los maestros de mi generación. Mi padre, Caloi, publicó su primer dibujo ahí en los años sesenta. Landrú fue el último gran humorista de la generación pre-Quino.

Se dice que hacía un humor elegante, pero yo lo asocio más al registro de la coyuntura social. De hecho, el segundo decreto del presidente de facto Juan Carlos Onganía, después del golpe de Estado de 1966, fue ordenar el cierre de la publicación por la caricatura de la morsa. Una revista popular como Tía Vicenta vendía 300 mil ejemplares por semana. Una locura. Buena parte del entretenimiento eran los medios de humor como los que fundó Landrú.

Rescato también su habilidad para influir en el habla popular. Como pasó con el personaje Cholula, de Toño Gallo, que impuso ese término para nombrar a las fanáticas que buscan autógrafos, Landrú también modificó el lenguaje callejero. Alcanzó tal popularidad que muchos empezaron a hablar como se hablaba en las tiras de Landrú.












lunes, 10 de julio de 2017

NOVEDADES del DIBUJO y la ILUSTRACION (N° 155)






Motivado por el 3er. Premio conseguido por el ilustrador cubano-mexicano Angel Boligán, en el XIX PortoCartoon World Festival , Francisco Puñal Suárez realizó una interesante nota para el sitio ON CUBA.






También Francisco nos acerca la noticia sobre la exposición del ilustrador turco Emrah Arikan en Oporto, Portugal. Lo hace a través de una nota suya en MUNDIARIO  y en el mismo medio accedemos a una GALERIA  de algunas de las obras expuestas.









En la Galería Mar Dulce, de Buenos Aires se está desarrollando la muestra Pensamientos Salvajes, con dibujos de Andy Mermet. Así lo informa la propia GALERIA . En DISTRITO ARTE encontramos mayor información sobre la artista.











Recientemente falleció Taniguchi Jirô, uno de los mayores referentes del comic y el manga japonés. El sitio PORnadiePASE le dedica un emotivo artículo y el diario EL PAIS nos ofrece una nota con numerosos enlaces.








Y continuando con informaciones referidas a artistas orientales, el Museo ABC de Dibujo e Ilustración, de Madrid, presenta la exposición Hide-and-seek [el juego del escondite], una muestra del artista taiwanes Page Tsou. . La exposición reúne más de una docena de proyectos que comprenden más de un centenar de originales de este importante autor de libros ilustrados para niños. Así lo informa REVISTAdeARTE.










Con motivo de la reciente aparición del libro de Mara E. Burkart, De Satiricón a Humor, la REVISTA Ñ le dedica una interesante nota.











En el Centro Cultural de España en Buenos Aires (C.C.E.B.A.) se está desarrollando la muestra  Ilustradores Españoles. El Color del optimismo, que da a conocer una generación de jóvenes artistas globales cuyos trabajos son habituales en prestigiosas publicaciones españolas e internacionales. Más información se obtiene en el CCEBA y en ARTEonLINE.









El sitio CULTURA INQUIETA nos ofrece los ganadores del Premio Mundial de Ilustración en sus 15 categorías.












miércoles, 5 de julio de 2017

DisTinta, el complilado de historietas de Liniers y Martín Pérez






Nota de Juan Manuel Strassburger para el diario La Nación del sábado 01 de julio de 2017

 

Liniers y Martín Pérez: "Los que hacen historietas suelen ser introvertidos, pero debajo hay un volcán"

El ilustrador y el periodista crearon DisTinta, un libro que compila a los mejores viñetistas locales de los últimos 20 años

C omo en esas películas apocalípticas en la que el héroe o la heroína se levanta al día siguiente de la gran hecatombe y debe decidir qué hará de ahí en más en una ciudad hecha ruinas y con pocos sobrevivientes a la vista, el panorama de la historieta argentina entre fines de los noventa y principios de los dos mil era desolador. 

Casi sin lugares donde publicar, los nuevos dibujantes y guionistas tuvieron que apelar a la inventiva y el tesón para desarrollarse en un contexto hostil y con Internet todavía en ciernes.





"Una generación que debió salir a pelearla casi de la nada", señala Liniers que de esto sabe porque formó parte de esa camada que hoy brilla en DisTinta, una superantología de nueva historieta argentina que acaba de publicar Sudamericana y que junto al periodista cultural Martín Pérez compiló para hacer justicia con aquellos años cuesta en el desierto. Pero también para celebrar el presente: un momento desbordante de imaginación y contundencia; de premura por hacer oír la propia voz y de crear con libertad.






"La idea fue hacer un complot para ", dictamina Pérez una extraña mañana primaveral de invierno con el voluminoso libro en sus manos, una bellísima edición de casi 400 páginas de papel color y 33 potentes historietas de autor adentro. "Cuando nos sentamos con Liniers a pensar este proyecto, la idea fue reunir a la mayor cantidad de representantes de esa primera generación de autores que habían mantenido viva a la historieta argentina en el nuevo siglo", explica Pérez desde el prólogo del libro. "Una generación que no disfrutó de un mundo en el que había revistas de historietas en los quioscos, pero que es responsable de que las historietas no sólo sigan y ocupen cada vez más lugar en los diarios, las revistas y las redes, sino que conquisten otros lugares donde narrar entre globos y cuadritos", completa. Y así es.

En DisTinta conviven autores integrales que vienen trajinando desde hace más de quince años como Max Aguirre (conocido por sus tiras en LA NACION), Clara Lagos (integrante del Blog Historietas Reales además de habitual colaboradora en diferentes revistas), Ángel Mosquito (figura de la revista Fierro y Tiempo Argentino), Salvador Sanz (responsable de Catzole, la revista under que junto a Comiqueando mantuvo viva la llama) y Gustavo Sala (autor de la tira Bife Angosto en el Suple No de Pag 12) con otros valores más recientes como Juan Sáenz Valiente (reconocido novelista gráfico y colaborador de escritores como Pablo de Santis y Hernán Casciari), Polaco Scalerandi (de la revista Lule Le Lele), Sole Otero (integrante del colectivo Chicks on comics) o Pablo Túnica (con trabajos en Fierro y Europa).

"Está muy claro lo diferente que es cada autor porque hay de todo: autobiografía, ficción, humor bizarro, narración tradicional y experimentos varios. Cada uno de los 33 dibujantes va por distintos lados y se nota", señala Liniers, que en DisTinta hace un identikit de sus colegas (para acompañar las presentaciones que hace Pérez previo a cada historieta) y es el responsable de la impactante portada: una "avanzada" de aguerridos dibujantes con gigantes lapiceras de tinta china como lanzas.










"Algunos me preguntan, ¿por qué están tan enojados los dibujantes de la tapa? Porque están yendo a una batalla. No es fácil decidirse a ser historietista. No es que automáticamente te viene la fama, el prestigio y el dinero", explica el autor de Macanudo. Y amplía: "Los que hacen historietas suelen ser introvertidos, tranquilos. Pero debajo de eso casi siempre hay un volcán. Vos hablás con Lucas Nine y es muy tranquilo y sereno. Pero debajo de esa calma está pasando de todo. Hay una ebullición.

 Y lo mismo (Diego) Parés y cualquiera presente en el libro. Es gente que se lanzó a la batalla". Pérez, que es subeditor en Radar de Página 12 y supo dirigir La Mano, revista de cultura rock desde donde le dio lugar a varios de estos dibujantes, agrega: "Hay historietas para todo los gustos: para los que no se acercan habitualmente a ella, pero también para los que están al tanto de sus novedades y desean algo audaz. De todas las que están, muchas nos sorprendieron, otras nos hicieron morir de risa. Pero todas nos parecieron interesantes y valiosas" .



-¿Por qué DisTinta es un complot?




Pérez: -Porque la idea desde el principio fue generar un libro lo suficientemente potente como para que en el futuro las grandes editoriales contraten historietistas como ya contratan autores de narrativa. Y la única forma de lograrlo era con un libro como DisTinta: un librazo con portada de Liniers que reuniera a muchos de los mejores dibujantes de nuestra época. Por eso, a todos los dibujantes, a cada uno de los 33 que convocamos para que se sumasen al proyecto, les decía: "Estamos haciendo un complot con Liniers para meter la historieta en una editorial grande. ¿Te sumás?" Y no hubo nadie que nos dijera que no.
Liniers: -Claro, un caballo de Troya. Un libro que también podés verlo como un gran artefacto. Que si lo agarrás y le hacés una pasada rápida por sus hojas, en seguida se te meten 15 o 20 universos distintos en el ojo. Una bomba.

-¿Cómo fue hacer el libro, la cocina de su confección? ¿Cómo decidieron quiénes iban a estar y quiénes no?
Pérez: -Fue todo muy orgánico. En un punto es un libro que fue armándose solo y que reproduce la organicidad de la actual historieta argentina. Y si bien al principio nos costó ver quiénes entraban y quiénes no, una vez que decidimos hacer el corte en el núcleo después de Suélteme (revista de culto de los 90 que reunió a muchos futuros referentes del actual humor gráfico argentino) el proceso se simplificó, salió natural.
Liniers: -Que el punto de corte fuera Suélteme fue difícil porque además de ser amigos de todos ellos, los admiro un montón. Para mí fueron el Barsa. Entonces que no estén Podetti, Parés, Sapia, que es toda gente que quiero mucho, es duro. Pero era lo que requería DisTinta.



-¿Qué historieta argentina muestra DisTinta?

Liniers: -Una historieta con mucha creación, con mucha libertad. Como la mayoría no tenía dónde publicar terminaron desarrollando estilos muy personales: no necesitaban parecerse a nadie para entrar a una determinada revista; el que dibujaba lo hacía porque de verdad necesitaba dibujar. Y así la búsqueda fue totalmente libre. Cada uno yendo a donde quería ir. Y por necesidad individual. Y creo algo parecido está pasando a nivel mundial.
Pérez: -La historieta siempre estuvo en función del medio de producción: se hicieron historietas para los diarios, para los libros, para las revistas. Lo novedoso ahora es que en muchos casos no se hace para un medio específico sino para que circule por la Web. Aparecen los autores y recién después ven adónde se acoplan.
Liniers: -Hay un cambio a nivel mundial porque la historieta, cuando nació, quedó encerrada en el humor y la aventura. Y para un público masculino joven. Casi como una especie de hermana menor del cine. Durante setenta años fue más o menos eso. Hasta que la aparición de obras como Maus (de Art Spiegelman) mostraron que desde el cómic se podían contar otras historias y de otra manera, y que sus autores bien podían ser tratados como escritores o cineastas. De hecho, hace poco The New York Times, un diario que nunca publicó tiras, sacó su revista dominical toda hecha de historietas. Como si fuera una gran novela gráfica. Comprendieron que hay espacio para un Bergman o un Fellini dentro de la historieta. Una idea que antes no existía.
Pérez: -Hace poco Lucas Varela contó en Facebook que había participado en Francia de una revista nueva de noticias para menores de 20 años con todas notas hechas en formato historieta. Hay una apropiación del lenguaje que ocurre a nivel global y que es específico de los últimos años.






Nota de Andrea Guzmán para el diario Página 12 del domingo 14 de mayo de 2017


La generación huérfana
En la antología DisTinta, Liniers y Martín Pérez se propusieron, entre el rigor y el capricho, representar a la generación que mantuvo viva la historieta con el cambio de siglo, luego que desapareciesen sus revistas del kiosco. 
Ese fue su punto de partida, al menos, aunque se terminaron colando también nombres mucho más recientes. Desde Lucas Nine y Gustavo Sala hasta figuras jovencísimas como Sole Otero o Camila Torre Notari: 400 páginas a todo color y 33 dibujantes catados por un historietista y un periodista que además son difusores del género y, por supuesto, fans.

La historieta argentina debería estar muerta. Así de rotunda es la primera frase que abre el prólogo de DisTinta, la nueva antología compilada por Martín Pérez y el dibujante Liniers. Aunque esta contundente afirmación, aseguran los autores, no se trata de un deseo personal ni de una premonición pesimista, sino apenas de una constatación realista acerca de nuestra actualidad y nuestra forma de consumo cultural. Cada vez más digital, más efímera, menos narrativa, más pirotécnica. Lo bueno, es que aunque quizás debería estar muerta –o como afirman ellos, con suerte relegada a la nostalgia– la historieta argentina no solo continúa con vida, sino que respira con una energía renovada y sorprendente.




Tanto así, que incluso esta selección –con sus imponentes 400 páginas a todo color, sus treinta y tres dibujantes y sus seis guionistas– llegaría a parecer pequeña para abarcar todas las aristas de su actualidad. Por este motivo, Pérez y Liniers se propusieron pensar en un libro bien específico. El recorte que eligieron no busca reunir a la nueva historieta con sus representantes más actuales o más vanguardistas, sino ser retrato de la generación de los años 2000, que ellos consideran la generación huérfana y una bisagra entre la gloria editorial que gozó la Argentina de antaño, y el universo de la historieta actual, que ya encontró su vía para renovarse y seguir existiendo de forma independiente. Durante la caída de la industria editorial de los años noventa, en un país con una larga tradición de historieta y acostumbrado a las revistas en los kioskos y los autores de exportación, una nueva generación quedó colgada.

Y aun sin industria y sin revistas, tuvo que apropiarse de las herramientas digitales, los fanzines abrochados, el empuje de los circuitos independientes y la colaboración entre pares para mantener bombeando sangre al corazón de la historieta argentina. “Cuando pensar en ser historietista era simplemente algo absurdo”, comenta Liniers. Y no es que ahora no lo sea, habría que convenir. Aunque Argentina cuenta con una vasta y consagrada tradición en este campo, la historieta actualmente sobrevive a punta de editoriales emergentes y pujantes, de blogs y sitios web, de pequeños distribuidores entusiastas y, salvo contadas ocasiones, es más bien ignorada por las grandes editoriales locales. Quizás por no entenderla o por no saber juntarla, o porque a pesar de su gran tradición es un terreno mutante, difícil de rastrear y, claro, difícil de vender.





Por eso, DisTinta es un libro pensando para meter el gol de la historieta a un nivel más macro. Con el espíritu de The Best American Comics, que se compila anualmente en Estados Unidos con un dibujante invitado que elige algunos de los mejores trabajos de sus colegas en el año. En el caso norteamericano, lo han hecho Alison Bechdel o Chris Ware. Y en el argentino, la opción lógica para empezar parecía ser Liniers, que junto a Pérez –dicen ellos, con placer pero también con mucho pesar– seleccionó a 33 dibujantes con un promedio de 10 páginas para cada uno. Lo primero fue definir un marco, el de los últimos representantes de la era industrial: Cachimba, Podetti, Fayó, Parés y Sapia.

Ellos quedaron fuera, pero funcionaron como punto de partida para retomar con algunos representantes del fanzine de fines de los noventa y algunos de los que encontraron espacio en la web a principios de los dos mil, casi todos ahora consagrados. Un rejunte donde se puede ver a Fernando Calvi junto a Sole Otero o a Jorge González junto a Decur. Algunos mucho más cercanos a la nueva generación como la joven Gato Fernandez, o quizás la mejor representante del fanzine actual como es Camila Torre Notari, junto a un consagrado como Lucas Nine.

 En el libro hay héroes, autobiografía, postales suburbanas o aventuras alucinatorias, tan ecléctico que por momentos uno se pregunta por el criterio de todo esto. Y la respuesta es que es básicamente el espíritu de esa generación, que más que afinidades estéticas o temáticas tenían como característica común esta orfandad. Y, quizás por eso,su inusual libertad autoral.